Describing dairy inflammation symptoms

Mastitis bovina

¿Problemas constantes relacionados con el estado de salud de la ubre? ¿Atrapado en el círculo vicioso de los costes ligados a la mastitis? Aquí encontrará información útil que podrá consultar con su veterinario.

La mastitis es uno de los problemas de salud más frecuentes en la ganadería lechera, en la que más se utilizan los antimicrobianos. La mastitis tiene un gran impacto negativo en el bienestar del ganado, la calidad de la leche, el bienestar del ganadero y ocasiona elevados daños económicos.

En el caso de la mastitis, hacemos especial hincapié en un tratamiento preciso y eficaz para facilitar el uso responsable de los antibióticos y tratar únicamente cuando sea necesario desde el punto de vista médico. Las aplicaciones flexibles y cómodas de nuestros productos facilitan el trabajo de veterinarios, ganaderos y pacientes. Dechra es partidaria del principio “Una sola salud”. Queremos reforzar la posición de los veterinarios y ganaderos en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos con conocimientos, herramientas prácticas y apoyo al diagnóstico.

Además de fabricar medicamentos veterinarios modernos de alta calidad, también proporcionamos consejos y herramientas útiles que puede consultar con su veterinario.

 

 

Nuestros equipos están a su disposición para ayudarle y responder a sus preguntas.

 


¿Qué es la mastitis bovina?

La mastitis es básicamente una inflamación de uno o más cuartos de la ubre. Los síntomas locales a nivel de la ubre se asocian a dolor, hinchazón, enrojecimiento y un cambio en el aspecto de la leche (por ejemplo, coágulos o leche sanguinolenta). La enfermedad puede ir acompañada de síntomas que manifiesta el animal en su conjunto, como fiebre, reticencia a comer, disminución de la producción lechera y síndrome de la vaca enferma (causado por trastornos circulatorios y/o homeostáticos).

Pese a las importantes mejoras conseguidas en la cría de animales y en la tecnología de ordeño, la salud de la ubre sigue siendo uno de los problemas sanitarios más frecuentes en las explotaciones lecheras. La mastitis repercute negativamente en el bienestar del ganado y en la calidad de la leche, pero también en el bienestar de los ganaderos.

¿Cuáles son las causas de la mastitis bovina?

En general, las infecciones intramamarias (IMI) de origen bacteriano son consideradas patógenos asociados a este complejo de enfermedades. Sin embargo, la mastitis es algo más complicado que el simple hecho de que una vaca contraiga una infección bacteriana. La respuesta inflamatoria de la ubre puede estar causada por microorganismos, pero también por agentes traumáticos o tóxicos o incluso por una alimentación inadecuada. El entorno (establos, camas, clima) y la gestión de la granja (alimentación, técnica de ordeño y gestión del periodo de transición y de vaca seca o posparto) desempeñan un papel importante en la mastitis a nivel de rebaño.

¿Cuál es el coste de la mastitis?

En los Países Bajos, el impacto económico total de la mastitis se estimó recientemente en 240 euros por vaca lactante y año.1 El coste directo de cada caso de mastitis está relacionado con los costes de tratamiento, como los gastos derivados del veterinario y la medicación, pero también con el desecho de la leche debido a los tiempos de retirada y las preocupaciones por la seguridad alimentaria.

Además, hay que tener en cuenta los costes indirectos, que incluyen las pérdidas de producción, la mano de obra adicional y el sacrificio. La pérdida de leche puede ser transitoria o incluso permanente. Se ha propuesto una pérdida razonable (y probablemente subestimada) de alrededor del 5 % para un caso clínico medio.2 Por ejemplo, esto equivale a 375 litros de leche para una vaca que produce 8000 kg al año (270 días de lactación) si se infecta durante el segundo mes de lactación.

Además, la calidad de la leche puede verse afectada por recuentos elevados de células somáticas y cambios en la composición de la leche, como la reducción del contenido de grasa. Como consecuencia, puede producirse una reducción del precio de la leche y de las tasas.

En esos 240€ por vaca lactante se han incluido los costes producidos por las medidas preventivas para tratar de limitar la frecuencia de los casos de mastitis. Los costes varían mucho de una ganadería a otra, por lo que los veterinarios tienen la oportunidad de mejorar los resultados financieros de las explotaciones lecheras con su labor de consultoría.1

¿Es contagiosa la mastitis en las vacas?

La mastitis puede ser una enfermedad muy contagiosa. La transmisión se ve influida por muchos factores diferentes. Esto dependerá del animal, de un patógeno asociado, pero también de la situación ganadera y del proceso de ordeño.

Una ubre se puede infectar cuando existe un desequilibrio entre la inmunidad de la vaca y el grado de presión infecciosa externa. Las condiciones ambientales externas son un factor importante de riesgo de mastitis. El clima, la higiene, la cría y las técnicas lecheras son importantes.

¿Cómo se clasifica la mastitis?

En función del desarrollo de la enfermedad y de los gérmenes implicados, la enfermedad se puede clasificar para obtener una mejor visión general. Estas clasificaciones son defectuosas por su diseño, ya que pueden producirse excepciones a la regla.

Enfermedad:

Mastitis aguda add

Aparición repentina de la respuesta inflamatoria, que presenta síntomas evidentes como coágulos y, por tanto, directamente reconocibles.

Evolución insidiosa, pocos síntomas, a menudo solo aumento del recuento celular, económicamente muy alarmante debido a la infección insidiosa de toda la explotación. 

Considerar las mastitis no causadas por microbios. Podría ser difícil aislar un patógeno causante “principal” en este caso. Esto puede ser debido a los métodos analíticos del laboratorio o al método de muestreo. No obstante, la causa de la inflamación también puede ser el estrés o una alimentación desequilibrada. 

 

Causa:

Microbios asociados a las vacas add

Estas bacterias viven en la piel de las vacas. Suelen estar bien adaptados a la vaca como huésped, así que suelen desencadenar un tipo de inflamaciones más leves. No obstante, algunos de estos patógenos pueden causar mastitis crónicas con una curación improbable, si no se tratan siguiendo un régimen estructurado.

Estos gérmenes proceden del entorno del establo. Por lo general, no se adaptan bien al huésped, así que suelen desencadenar fuertes inflamaciones. La buena noticia es que las mastitis frecuentes con patógenos del entorno se pueden prevenir identificando y eliminando las deficiencias higiénicas.

Algunos grupos de bacterias suelen estar formados por muchas subespecies diferentes. Por ejemplo, algunos Streptococcus uberis o Staphylococcus coagulasa negativos pueden tener propiedades atribuidas a ambos grupos. 

La estricta diferenciación entre los dos grupos mencionados anteriormente ha sido cuestionada científicamente en los últimos años.3 Las condiciones de cría de las vacas lecheras han experimentado un cambio drástico en las últimas décadas, pasando de establos con corrales a establos con cubículos. Por tanto, los patrones de transmisión de las bacterias también han cambiado, lo que ha dejado obsoletas algunas de las categorías de enfermedades existentes.3

¿Cuál es la diferencia entre la mastitis clínica y la mastitis subclínica?

La mastitis subclínica es una afección de la ubre sin síntomas clínicos de la enfermedad y sin cambios visibles en la leche. Un aumento del recuento de células somáticas podría ser la única forma de identificar a los animales infectados.

Las vacas que presentan síntomas subclínicos pueden mostrar una reducción de la producción de leche, corren el riesgo de sufrir mastitis clínicas y resultan alarmantes como fuente de infecciones para otras vacas.

Signs of increased somatic cell count (SCC)

La mastitis clínica describe la afección con síntomas visibles en el cuarto y/o la leche. La producción de leche de estos animales se ve reducida la mayor parte del tiempo y a menudo no vuelve a los niveles anteriores, incluso después de que el caso de mamitis se haya curado satisfactoriamente.

Puede dividirse en 3 grados en función de la gravedad de los síntomas.

Grado 1 (leve):
La leche es anormal. La composición de la leche es diferente, se pueden observar coágulos y el color y el olor pueden ser distintos.

Grado 2 (moderado): 
La leche y la ubre muestran cambios visibles. El o los cuartos de la ubre pueden estar calientes, hinchados y enrojecidos. La vaca siente dolor y puede tener fiebre.

Grado 3 (grave):
La vaca está enferma en general con fiebre, shock, deshidratación y dolor. La ubre y la leche cambian.

Mastitis clínica

En la mastitis de grado 1, aparece un primer signo clínico: leche anormal. La vaca todavía se encuentra en buen estado.

En la mastitis de grado 2, las condiciones empeoran y hay segundos signos clínicos: la ubre está hinchada, la vaca tiene dolor.

En la mastitis de grado 3, las condiciones empeoran todavía más: la vaca está visiblemente enferma y sufre dolor.

1: van Soest et al. (2016): “Failure and preventive costs of mastitis on Dutch dairy farms”, J. Dairy Sci. 99:8365–8374, doi: 10.3168/jds.2015-10561.

2: Seegers et al. (2003): “Production effects related to mastitis and mastitis economics in dairy cattle herds”, Vet. Res. 34 (2003) 475–491, doi:10.1051/vetres:2003027.

3: Klaas et Zadoks (2018): “An update on environmental mastitis Challenging perceptions”, Transbound Emerg Dis. 2018; 65(1), pp. 166-185. doi: 10.1111/tbed.12704

 

¿Cómo detectar la mastitis?

La detección precoz de la mastitis subclínica y clínica es importante para reducir el riesgo de propagación de la enfermedad entre el rebaño, para un tratamiento eficaz y para tomar medidas preventivas de gestión.

Mastitis clínica aguda: add

La mastitis aguda suele ser reconocida inmediatamente por parte de la persona que ordeña gracias a los síntomas claros y a la observación de cada uno de los animales en la sala de ordeño. Los coágulos en la leche son un signo de alteración celular por células inflamatorias en la ubre. Además, debido a la hinchazón de los pezones de los cuartos afectados, los animales afectados tienden a ser más difíciles de ordeñar que las vacas sanas.

Mastitis subclínica (crónica):

La detección de la mastitis subclínica resulta más difícil. Las infecciones subclínicas suelen detectarse a través de los registros de datos de los tanques y de la leche individual, como el informe DHI. Un recuento de células somáticas elevado es un signo de riesgo de mastitis clínica y de propagación de infecciones.

Si una explotación no participa en un programa DHI y tiene instalados equipos de ordeño modernos, algunos dispositivos, como por ejemplo los robots de ordeño, pueden medir la conductividad eléctrica de la leche de cada vaca comparándola con un umbral. La conductividad de la leche es un indicador precoz de un posible aumento del SCC y de mastitis, aunque no es muy específico, ya que el aumento de la conductividad causado por los iones puede no estar relacionado con la mastitis.

En caso de que ninguno de los métodos anteriores esté presente en una explotación, la única forma de identificar a los animales de alto riesgo es recurrir a la Prueba de mastitis de California (California Mastitis Test, CMT). Esta prueba es barata y sencilla, pero puede ser difícil de interpretar y poco sensible.

Los veterinarios, los ganaderos y los pastores son cruciales para identificar correctamente a las vacas de alto riesgo con recuento de células somáticas elevado. Los veterinarios pueden ayudar a identificar y seleccionar a las vacas sospechosas. Muchas clínicas veterinarias y laboratorios de análisis de leche pueden disponer de contadores celulares automáticos para una mayor precisión y una mejor confirmación. Además, muchas consultas veterinarias ofrecen una evaluación periódica de los datos disponibles sobre indicadores de salud animal. 

El recuento de células somáticas (CCS) indica el número de células inflamatorias en la leche. la leche “sana” tiene un recuento bajo de células inflamatorias por ml. No obstante, una cierta cantidad de células es normal, ya que su función es proporcionar inmunidad natural.

La altura del SCC se utiliza como indicador de la calidad de la leche y del riesgo de mastitis (véase el cuadro siguiente). La prevalencia de vacas con un recuento celular elevado es un indicador de riesgo de incidencia de mastitis. Muchos factores relacionados con las vacas, como la edad, la fase de lactación, la genética y el historial, son importantes para el análisis. El veterinario y el ganadero desempeñan un papel importante en la evaluación de estos factores.

  • Revisión periódica del rebaño, es decir, toma de muestras de leche y determinación de los gérmenes de importancia en la explotación. Número de muestras para la revisión del rebaño: 10 % - 20 % del rebaño, repartido entre vacas frescas, lactantes y portadoras de células.
  • Para las explotaciones con problemas de salud de la ubre o después de la remediación, podría resultar útil realizar una revisión de las vacas recién paridas con el fin de proteger al rebaño de vacas productoras de la transmisión de patógenos por parte de las vacas secas / novillas. Consejo práctico: Revisión semanal de muestras de grupo RT-PCR del tanque de leche. Es seguro asumir que la mayoría de las vacas frescas después del parto ya se encuentran agrupadas en el tanque de todos modos. 

¿Cuál es la función de las muestras de leche en bacteriología?

En casos agudos de una sola vaca, se pueden tomar muestras de leche de vacas con mastitis clínica y de vacas con sospecha de mastitis subclínica con un claro aumento del recuento de células somáticas (>400 000 células/ml).

La bacteriología dispone de varios métodos para identificar el agente patógeno o la bacteria causante. Posteriormente, también puede averiguar a qué antimicrobiano es sensible el patógeno para un tratamiento óptimo. A continuación encontrará una explicación muy breve y simplificada de los distintos sistemas:

Cultivo de bacterias

De forma simplificada, la muestra de leche se procesa y se coloca en varios medios de crecimiento selectivos. Si un cultivo dominante crece en uno de estos medios, se transfiere una muestra purificada a un caldo apto. Después del cultivo del cultivo puro, esta muestra se puede someter a más pruebas bioquímicas.

MALDI-TOF

Este es un sistema de aplicación de masas y espectrometría de masas parcialmente automatizado. Una dilución estándar de una muestra purificada se expone a una fuente de luz. El patrón de reflexión y absorción de cada muestra se puede medir y atribuir después de forma específica a determinados agentes patógenos.

PCR en tiempo real (RT-PCR)

Es un sistema completamente automatizado. Las células de la muestra se procesan y descomponen para exponer el material genético celular. Los marcadores bioquímicos se pueden unir a secuencias genéticas conocidas de cepas bacterianas e identificar subespecies. Aunque este método es extremadamente preciso y puede incluso identificar microbios en la muestra que ya están muertos o que simplemente son difíciles de aislar y cultivar, tiene el inconveniente de que no proporciona una muestra pura para las pruebas de susceptibilidad.

El análisis de laboratorio mediante el cultivo de bacterias es relativamente barato de realizar. Muchas clínicas veterinarias también ofrecen este servicio a nivel clínico, por lo que el resultado es más rápido, aumenta la concienciación sobre la función de las bacterias y permite dar rápidamente consejos sobre el tratamiento y la gestión. Las tecnologías MALDI-TOF y RT-PCR requieren una mayor inversión financiera y es posible que solo estén disponibles en laboratorios de leche comerciales certificados o en clínicas veterinarias muy grandes.

El papel de la bacteriología resulta muy importante por muchas razones:

  • Conocer el patógeno causante constituye la base de una terapia correcta y selectiva.
  • Los sistemas de gestión y cría se pueden ajustar en función del patógeno resultante.
  • Un resultado positivo del cultivo de bacterias es más probable cuando las vacas con alto SCC se seleccionan a tiempo y se someten a un análisis crítico.  

¿Por qué son tan importantes las pruebas de susceptibilidad?

Después de un cultivo de bacterias positivo, el laboratorio puede realizar una prueba de susceptibilidad o “antibiograma” para investigar a qué antimicrobianos es sensible el patógeno. Este aspecto resulta fundamental para una terapia correcta, selectiva y eficaz. Esto adquiere todavía más importancia debido al desarrollo de resistencias de determinadas bacterias en los hospitales humanos. Nuestro papel es fundamental en el uso responsable de los antimicrobianos.

  • Seleccionar el uso prudente de antibióticos como tratamiento de primera línea (Categoría D, según la categorización de antibióticos de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés)).
  • Utilizar los resultados para la evaluación y el seguimiento de la infección por mastitis de grado de tratamiento 2 y 3.
  • Utilizar los resultados para seleccionar el tratamiento de la mastitis de grado 1 y la mastitis subclínica.
  • Encontrar bacterias resistentes (productores de β-lactamasas, MRSA, ESBL, productores de AmpC).

La minimización del uso de antimicrobianos empieza por la selección de los animales. No se deben tratar los casos crónicos con síntomas repetidos. En su lugar, hay que tratar a fondo a las vacas recién infectadas con patógenos sensibles.

Dechra Paper Ring es una herramienta práctica que facilita la realización de pruebas de susceptibilidad en la clínica veterinaria. Los análisis de bacterias realizados internamente permiten un rápido asesoramiento, tratamiento y acciones de seguimiento que los ganaderos ven recompensados.

¿Cómo tratar la mastitis de forma eficaz y estratégica?

El descubrimiento de sustancias antibióticas y la disponibilidad de estos productos farmacéuticos en la segunda mitad del siglo XX supusieron una revolución para la medicina veterinaria y la mejora de la calidad de la leche.1 Entre 1927 y 1956 se estableció la relación entre diferentes especies de bacterias y la mastitis. La preocupación por la enfermedad se ha basado sobre todo en sus implicaciones para la salud pública.2

En las décadas de los 60 y 70 se desarrollaron varios regímenes de terapia antibiótica, algunos de estos conceptos siguen siendo válidos hoy en día.2 Desde la década de los 90 ha ido creciendo la concienciación sobre el problema del desarrollo de resistencias a los antimicrobianos (RAM), con el ejemplo del Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM). Las políticas gubernamentales han empezado a abordar (por ejemplo, en los Países Bajos en el año 2005) un uso más restrictivo de los productos farmacéuticos antimicrobianos.1

La disponibilidad de opciones terapéuticas eficaces resulta primordial para el bienestar de los animales. De ahí que los principales objetivos del tratamiento sean:

  • curar la enfermedad actual
  • recuperar la productividad del animal enfermo
  • evitar las recaídas
  • prevenir la infección de otros animales

El uso responsable de antibióticos implica que deben evitarse a toda costa los tratamientos antibióticos innecesarios o de eficacia improbable. Antes de iniciar el tratamiento antibiótico, debemos hacernos algunas preguntas para fijar nuestros objetivos terapéuticos:

  • ¿Cómo de grave es la enfermedad?
  • ¿La vaca ya ha sufrido mastitis durante esta lactación?
  • ¿La vaca tiene un recuento celular permanente millonario?
  • ¿Qué edad tiene la vaca?
  • ¿Cuál es la valoración de la vaca afectada?
  • ¿Sé cuáles son los patógenos más comunes en mi explotación (patógenos principales de la mastitis)?
  • ¿Este mes hay un número inusual de infecciones en la ubre?

Para elegir el tratamiento óptimo es necesario tener en cuenta muchos factores adicionales. Las consultas frecuentes con el veterinario responsable de la prescripción pueden ayudar a sopesar los distintos factores. La elección de la intensidad del tratamiento depende de factores relacionados con la vaca, el patógeno y la disponibilidad de sustancias activas, y se debería hacer en función de la probabilidad de éxito de la curación.

Se puede considerar un tratamiento antibiótico combinado (local y sistémico) con alta prevalencia de SCC elevado. El tratamiento sistémico reduce el SCC de la vaca.3 El índice de curación bacteriana de muchas bacterias Gram positivas aumenta con un tratamiento combinado.4

Las sustancias activas disponibles para la medicina veterinaria de rumiantes permiten definir los siguientes enfoques para una terapia eficaz de la mastitis:

Alivio del dolor add

Las inflamaciones de la ubre son dolorosas debido a la congestión de la leche. Las vacas afectadas por mastitis suelen ser más difíciles de ordeñar que las sanas a causa de la respuesta inflamatoria. En el ámbito de la terapia contra la mastitis, cada vez se tiene más conciencia de la importancia del uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en el ganado vacuno. Entre sus beneficios se encuentran la reducción de la inflamación y la mediación de los efectos inducidos por la endotoxina.6

Incluso la administración precoz de una dosis única de un fármaco antiinflamatorio eficaz aumenta la probabilidad de recuperación.5 Este enfoque terapéutico se traduce en un menor recuento de células somáticas, menos pérdidas de leche, mejores resultados clínicos e índices de supervivencia. Además, mejora la fertilidad tras un caso de mastitis.7,8

Consulte a su veterinario para elegir el antibiótico adecuado. Las cefalosporinas, o los llamados inhibidores de la girasa, son agentes muy eficaces, pero no deben utilizarse como primera elección en los casos leves. Existen otras alternativas eficaces.

Especialmente en los casos de mastitis en los que las vacas están recién infectadas, puede ser útil no solo tratar a la vaca con tubos intramamarios en los pezones, sino también mediante una inyección. El índice de éxito del tratamiento aumenta significativamente en el caso de algunos patógenos bacterianos asociados a las vacas.4 

A fin de evitar la resistencia a los antibióticos, es sumamente importante seleccionar un principio activo adecuado, la dosis correcta y una duración del tratamiento de al menos 3 días.

Los viales de punción con tapón de goma (normalmente indicados para terapia sistémica, por ejemplo, mediante inyección) no se deben utilizar nunca para aplicación intramamaria, ni siquiera con una jeringa de un solo uso. Estos productos no suelen estar formulados para uso intramamario y los inyectores intramamarios de uso comercial se utilizan bajo normas de control de calidad ajustadas para garantizar la seguridad para el animal, pero también en lo que respecta a los periodos de retirada adecuados tras el tratamiento completo.

Si la circulación de la vaca está alterada (come poco, tiene los ojos hundidos y se levanta con dificultad o no se levanta en absoluto), póngase en contacto urgentemente con su veterinario. Existen otras opciones de tratamiento para estabilizar la circulación del animal mediante infusión intravenosa de líquidos y minerales.

Mastitis ocasionada por la E. coli, ¿una causa perdida o no?

En la práctica, el término mastitis ocasionada por la E. coli se ha utilizado como sinónimo de casos de mastitis aguda grave. Sin embargo, dado que multitud de patógenos pueden inducir estos graves síntomas en el cuarto de la ubre y en el propio animal, no se puede deducir que Escherichia coli causara este caso de mamitis. Otras bacterias como Klebsiella spp. o S. aureus pueden producir síntomas similares a los de la E. coli.12,14 Solo la bacteriología puede mostrar con certeza el patógeno subyacente causante de la enfermedad.

No obstante, estos animales se encuentran a menudo en condiciones que ponen en peligro su vida y requieren atención urgente. Los resultados del tratamiento de las mastitis graves son variados. En realidad, la mastitis de grado 3 puede ser una enfermedad que ponga en peligro la vida del animal, sobre todo debido a una septicemia y/o a un shock inmunogénico. Varias publicaciones han demostrado que el índice medio de éxito del tratamiento y la probabilidad de recuperación de la producción se sitúan en torno al 75 %.4,9

Lo más interesante es que estos porcentajes no parecen variar mucho según la intensidad del tratamiento antibiótico.4,9 Además, las publicaciones demuestran que el uso de sustancias activas que se distribuyen difícilmente en la glándula mamaria está relacionado con un aumento del índice de supervivencia.10 Estos resultados indican que la septicemia, la toxemia y los síntomas cardiovasculares se deben tratar antes que nada. No hay pruebas de que sea necesario el uso de un tratamiento antimicrobiano intramamario de amplio espectro en casos de mastitis leve o moderada causada por la E. coli.11

Identificar los primeros signos de mastitis ocasionada por la E. Coli

En caso de mastitis aguda grave ocasionada por la E. coli, la vaca sufre un rápido y considerable debilitamiento. Para el ganadero el reto consiste en captar los primeros signos de un empeoramiento de la situación y actuar de inmediato. En media hora, una vaca puede pasar de “no encontrarse del todo bien” a convertirse en una vaca enferma con fiebre de más de 40 grados centígrados y dureza severa del cuarto de la ubre afectado. Posteriormente, la vaca puede empeorar rápidamente. Cuanto antes se trate a una vaca enferma durante el transcurso de la enfermedad, mayores serán sus posibilidades de recuperación. Por ello, es importante que los ganaderos conozcan bien a sus vacas, para darse cuenta más rápidamente de los comportamientos anómalos.

¿Cómo hacer frente a la mastitis ocasionada por la E. coli?

En caso de síntomas graves, el tratamiento puede iniciarse de acuerdo con el plan de tratamiento y la documentación disponible. No obstante, si las bacterias coliformes mueren, se libera endotoxina de la pared celular bacteriana que causa muchos de los síntomas que vemos en la vaca, pudiendo incluso provocar un shock.13

Los factores de virulencia relacionados con la mastitis para las cepas de bacterias coliformes son la capacidad de utilizar la lactosa como fuente de energía y la capacidad de sobrevivir en condiciones casi anaeróbicas.13 Estas capacidades están correlacionadas con las condiciones de secreción de la glándula mamaria y permiten tiempos de multiplicación más cortos. La migración de bacterias coliformes a la circulación (septicemia) puede darse en raras ocasiones, puesto que se destruye la barrera sangre-leche.13 En caso de septicemia, el pronóstico para el animal es significativamente peor. Todo lo anterior son razones por las que una actuación rápida y un apoyo óptimo son fundamentales para la recuperación.

La migración de bacterias coliformes a la circulación (septicemia) puede darse en raras ocasiones, puesto que se destruye la barrera sangre-leche.13 En caso de septicemia, el pronóstico para el animal es significativamente peor.

Todo lo anterior son razones por las que una actuación rápida y un apoyo óptimo son fundamentales para la recuperación.

Restablecer el equilibrio de líquidos add

Para poder subsanar rápidamente la deshidratación, el veterinario puede administrar una infusión intravenosa de alta concentración (hipertónica). Esta es una medida de emergencia con la que se introduce mucha agua en el sistema circulatorio. Las vacas sometidas a este método terapéutico deben beber mucha agua después. Esto también se puede apoyar con fluidoterapia oral.11 Los líquidos adicionales permiten eliminar las toxinas del organismo con mayor rapidez.

El único órgano que influye en el metabolismo bovino es el rumen. La conservación de la función ruminal garantiza el consumo de alimento y una rápida recuperación.

Un bolo ruminal o un iniciador ruminal contiene levaduras vivas y favorece la salud de la flora ruminal y la fermentación. Los tampones como el carbonato de sodio o de potasio pueden ayudar a estabilizar el pH ruminal en caso de atonía ruminal. Los aminoácidos y las vitaminas estimulan el metabolismo y ayudan al hígado en la formación de glucosa.

Estos fármacos no solo pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas del shock inmunogénico, sino que también pueden hacer que la vaca se encuentre mejor, por lo que reanudará la ingesta de alimento y agua más rápidamente. Esto beneficia la recuperación de la vaca, lo que se refleja en menores signos de inflamación (por ejemplo, SCC, temperatura corporal), mayor motilidad ruminal y menor probabilidad de sacrificio.5,11

Así que ante la próxima mastitis grave: ¡asuma el reto y esfuércese para conseguir la curación!

Prevención de la mastitis ocasionada por la E. coli

Como su nombre indica, las bacterias asociadas al medio ambiente rara vez son contagiosas, pues proceden del entorno directo de las vacas. Si la E. coli y las llamadas “bacterias coliformes” son el patógeno principal de la mastitis en su explotación, un veterinario puede ayudar a buscar las fuentes probables de infección.

En vez de limitarse a pensar en patrones fijos, es obligatorio un enfoque individual basado en la explotación. Comprender la transmisión bacteriana y los vínculos infecciosos ayuda a identificar el cuello de botella específico de cada explotación. A menudo, unos pequeños cambios en la gestión local de la higiene pueden suponer mejoras significativas de la situación.

Los puntos de higiene críticos para limitar la mastitis de origen medioambiental son los siguientes: add

  • Material de la cama: En general, el material de cama inorgánico (arena o piedra caliza) resulta menos propenso a transportar una carga elevada de bacterias que el material a base de celulosa (serrín, paja o estiércol).13
  • Renovación periódica de la superficie de la cama.
  • Almacenamiento y procedencia del material de la cama.
  • El tamaño del cubículo adecuado para las vacas evita los traumatismos en los pezones y mejora el comportamiento de reposo.
  • Limpieza de las vacas.
  • Eliminación del pelo de la ubre.
  • Reducción del estrés térmico.
  • Nutrición ajustada, especialmente en el periodo seco.
  • Manejo de las vacas secas y de transición. La IMI subclínica puede aparecer en el periodo seco y estallar en la fase inicial de lactación.14
  • Equipo de inmersión de pezones y sellador.
  • Eliminación del estiércol.

Autores

Por Matthias Riedel Mag. med. vet.
Director comercial de ganaderíay vacunas
Productos veterinarios Dechra

Por Aleksandra Krawczyk DVM
Responsable de producto FAP /
Responsable técnico de ganadería
Productos veterinarios Dechra

 

 

  1. D. C. Speksnijder et al., 2014: “Reduction of Veterinary Antimicrobial Use in the Netherlands. The Dutch Success Model.”; Zoonoses and Public Health 62(1), pp: 79–87.
  2. P. L. Ruegg, 2017: “A 100-Year Review: Mastitis detection, management, and prevention”; J. Dairy Sci. 100(12), pp: 10381–10397. doi: 10.3168/jds.2017-13023
  3. Sérieys et al., 2005: “Comparative efficacy of local and systemic antibiotic treatment in lactating cows with clinical mastitis”; J Dairy Sci. 88(1), pp: 93-9. doi: 10.3168/jds.S0022-0302(05)72666-7
  4. Steeneveld et al., 2011: “Cow-specific treatment of clinical mastitis: an economic approach.” J dairy Science; Jan;94(1): 174-88. doi: 10.3168/jds.2010-3367
  5. McDougall et al, 2009: “Effect of treatment with the non-steroidal anti-inflammatory meloxicam on milk production, somatic cell count, probability of re-treatment, and culling of dairy cows with mild clinical mastitis. J. Dairy Sci. 92:4421–4431.
  6. James Breen, 2017: “The importance of nonsteroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs) in mastitis therapeutics”; Livestock; 22(4), pp. 182–18. doi: 10.12968/live.2017.22.4.182
  7. McDougall et al., 2016: “Addition of meloxicam to the treatment of clinical mastitis improves subsequent reproductive performance.” J. Dairy Sci. 2016: 99; pp: 2026-2042; doi: 10.3168/jds.2015-9615
  8. Felix J. S. van Soes et al., 2018: “Addition of meloxicam to the treatment of bovine clinical mastitis results in a net economic benefit to the dairy farmer.” J. Dairy Sci. 101(4), pp. 3387–3397; doi: 10.3168/jds.2017-12869
  9. L.Sujola et al., 2010 Efficacy of enrofloxacin in the treatment of naturally occurring acute clinical Escherichia coli mastitis; J. Dairy Sci. 93 :1960–1969, doi: 10.3168/jds.2009-2462.
  10. R. J. Erskine et al., 2002 Efficacy of Systemic Ceftiofur as a Therapy for Severe Clinical Mastitis in Dairy Cattle; J. Dairy Sci. 85(10):2571-5, doi: 85(10):2571-5
  11. Sujola et al., 2013: “Treatment for bovine Escherichia coli mastitis – an evidence-based approach”; J. vet. Pharmacol. Therap. doi: 10.1111/jvp.12057
  12. R. G. M. Olde Riekerink et al., 2008: “Incidence Rate of Clinical Mastitis on Canadian Dairy Farms”, J. Dairy Sci. 91, pp: 1366–1377. doi:10.3168/jds.2007-0757
  13. J. Hogan, K. L. Smith, 2003: “Coliform mastitis”, Vet. Res. 34, pp: 507–519. doi: 10.1051/vetres:200302
  14. Klaas et Zadoks, 2018: “An update on environmental mastitis: Challenging perceptions”, Transbound Emerg Dis. 2018; 65(1), pp. 166-185. doi: 10.1111/tbed.12704

 

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